Creamos BillFighter porque lo vivimos.
Cuando nació nuestro hijo Ace, nos ahogábamos en facturas médicas. Visitas prenatales, parto, citas pediátricas, seguimientos — las facturas seguían llegando, semana tras semana, de proveedores que apenas recordábamos haber visto.
Algunas tenían errores. Algunas estaban infladas. Algunas simplemente las pagamos porque no sabíamos que podíamos pelear.
Esa experiencia nos abrió los ojos a algo que la mayoría de las familias nunca se da cuenta: el sistema de facturación médica no está diseñado a tu favor. Es complicado por diseño. Y la mayoría de las personas — ocupadas, agotadas, ya abrumadas — simplemente pagan cualquier número que aparece en el estado de cuenta.
Sabíamos que tenía que haber una mejor manera.
Cofundadores
Padres, socios y personas que se cansaron de que les cobraran de más. Después de pelear su propia batalla con la facturación médica, se propusieron construir la herramienta que nivela el campo de juego para todos — no solo para quienes pueden pagar abogados o saben cómo navegar el sistema.
Cada familia merece acceso a las mismas herramientas que las personas adineradas dan por sentado. El derecho a disputar una factura injusta. El derecho a apelar una denegación de seguro. El derecho a detener a un cobrador de deudas. BillFighter existe para nivelar ese campo de juego.
Todos los demás servicios en este espacio toman del 20–35% de lo que ahorras. Nosotros no. BillFighter cobra una tarifa fija. Tus ahorros son tuyos — cada dólar.
No deberías necesitar un abogado para disputar una factura que no debes. Sube tu primera factura gratis — sin tarjeta de crédito.
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